Ilusión: Cuando yo sea grande quiero ser…

20 noviembre, 2015 0 comentarios

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A la fecha de hoy existimos en el planeta tierra un poco más de 7 billones de personas aproximadamente. Agrupados y ubicados en diferentes puntos de la tierra con costumbres diferentes, circunstancias diferentes y pensamientos diferentes. Pero hay algo que todos tenemos en común y es la ilusión de cumplir un sueño, de encontrar aquello que nos haga plenamente felices y luchar hasta alcanzarlo.

Pero las cosas no son tan fáciles como se leen, tenemos que cubrir nuestras necesidades básicas y para eso lamentablemente, en la mayoría de los casos, hay que soñar menos y trabajar más. El problema quizás es que nos enfrentamos a la dura realidad de que todo tiene un precio y es entonces cuando empieza la persecución del dinero y querer ser se transforma en querer tener. Dejamos de ser soñadores para convertirnos en máquinas de trabajo, dejamos suprimir nuestras ilusiones porque los sueños son muy difíciles de alcanzar y tenemos necesidades reales que cubrir hoy.

Los padres tienen una gran responsabilidad en sus manos cuando los hijos empiezan a responder esta pregunta condensada en la ilusión de sus sueños. La opinión de nuestros padres es poderosa e influyente y puede cambiarnos al instante. Cuando un niño vive en un país tercermundista y sueña con ser astronauta, esto es algo muy difícil de digerir por sus padres, sin embargo, lo correcto no es cortarle de inmediato la posibilidad de que pase, sino, motivarlo para que encuentre dentro de los recursos disponibles el mejor rincón para encajar. No matar las ilusiones es dejar la puerta abierta a toda posibilidad y oportunidad posible.

La felicidad es subjetiva, todos somos felices de diferentes maneras y todos alguna vez tuvimos una ilusión. No le quitemos la vida a nuestros sueños antes de verlos crecer y por más que nuestro diario vivir nos absorba casi todo el tiempo, es bueno volver al principio de nuestras ideas, en ese momento donde pensamos que no hay límite para nada y acercarnos más a nosotros mismos, a lo que realmente somos y a lo que realmente deseamos ser, a la ilusión de seguir soñando, al sueño de abrazar nuestra ilusión.

 “El futuro de cada persona es directamente proporcional a las influencias y decisiones de su pasado”.

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